Acompaño desde la certeza de que la terapia es, ante todo, un encuentro humano.

Sobre mi

A lo largo de mi experiencia he aprendido que el sufrimiento humano no puede comprenderse ni transformarse fuera de la relación. Nos relacionamos con los otros, pero también con nuestras ideas, nuestros miedos, nuestros deseos, nuestras emociones , con los objetos, y con partes de nosotros mismos. Siempre hay un vínculo activo, y es en ese vínculo donde se revela lo esencial.

Mi manera de acompañar parte del aquí y ahora, de lo que ocurre entre tú y yo en este momento. Me interesa atender a lo que se despierta en el encuentro, a lo que se dice y a lo que se evita, a cómo nos influimos mutuamente. Creo que ahí se encuentra el material terapéutico más vivo.

No concibo la terapia como un lugar donde se arregla a nadie. Para mi entender, acompañar nunca ha sido corregir, sino estar presente de forma auténtica. Cuando una persona se siente mirada sin juicio, escuchada con interés real y aceptada en su experiencia, algo profundo comienza a aflojarse. Y cuando la defensa ya no es necesaria, el cambio puede aparecer.

Sé que nuestras formas de relacionarnos se han ido construyendo a lo largo de la vida, especialmente en los vínculos más tempranos, y que muchas de ellas siguen operando de manera inconsciente en el presente, es por ello que tantas veces se repiten relaciones, situaciones externas (laborales, financieras, etc.). En el espacio terapéutico, estas formas pueden hacerse visibles y vivirse de una manera distinta, dentro de una relación que no repite lo conocido.

Confío en que el encuentro genuino tiene una capacidad transformadora en sí mismo. Cuando la relación es real, cuando hay presencia, respeto y compromiso humano, la persona puede reconectar con su propia verdad y asumir su vida con mayor libertad y responsabilidad.

Por eso entiendo la terapia como un espacio compartido, donde dos personas se encuentran para mirar juntas lo que duele, lo que limita y lo que busca sentido. Y es en ese encuentro, cuando es verdadero, donde el proceso terapéutico sucede.